martes, enero 24, 2012

Patrones

"La tradición cuenta que San Francisco escribía hojas y hojas de forma clandestina en la localidad francesa de Chablais, intentando refutar las ideas calvinistas y resaltando la primacía de San Pedro. Por la noche, las introducía en las casas a escondidas". Por eso, hoy, los periodistas celebramos el día de nuestro patrón. Yo creía que era San Francisco de Sales por eso de que "salimos" en los papeles, en las radios, en las teles... Pero no. Resulta que este santo se dedicó a escribir sus octavillas y a repartirlas por las casas. Una curiosa labor, pero insuficiente para una profesión tan compleja. Por eso, sin ser santo, ni merecerlo, ni pretenderlo, yo propongo un patrón alternativo: Ryszard Kapuściński, por haber dicho cosas como ésta: "Para ser periodista hay que ser buena persona ante todo".
Este día lo paso en casa y no en una redacción, por motivos familiares. Pero también desde mi retiro recurro a menudo al maestro. Lo releo y siempre saco algo en claro. Sus libros siguen en mi estantería a modo de botiquín de primeros auxilios y las citas que copio y pego a continuación las guardo en un folio, en el cajón de la mesa donde trabajo por si algún día, un aspirante a periodistas, de esos que nos acompañan algunos veranos, necesita también tirita y mercromina ética.
Por todo esto, y por mucho más: Kapuściński es mi patrón. Nada me falta.
"Hay otras muchas barreras que no son físicas, que también es necesario saltar: la de la cultura, la de la familia, la del idioma, la del amor".
"La televisión ha llevado las imágenes de nuestra vida a los rincones de África, y esas imágenes son las que han permitido a los africanos tomar conciencia de su pobreza extrema".
"Para entender algo hay que entrar en otra cultura. Nunca es posible al cien por cien, pero hay que intentarlo. Para captar esa otredad hay que estar abierto, dispuesto".
"En el periodismo no hay reglas de hierro. Son algo elástico.(...) Se mezclan en la decisión la ética y el sabor nuestro (cómo lo sentimos)".
"A nuestro oficio entra gente que ya es cínica de por sí, gente que entra por motivos de dinero, de carrera, que no tiene nada que ver con nuestra vocación. Nuestra profesión nos hace cada vez más sensibles y vulnerables".
"Nuestro éxito profesional depende de los otros: no podemos ser cínicos porque la esfera en la que desarrollamos nuestra profesión se construye entre nosotros y los otros. Ahí se juega todo: la gente nos mira y nos evalúa, constantemente, y advierte la diferencia entre un periodista que pregunta sobre problemas que realmente lo preocupan y otro que llegó al lugar para obtener un par de respuestas sin compromiso alguno, y partir. Sin empatía, esa habilidad de sentirse inmediatamente como uno de la familia, no es posible compartir los dolores, los problemas, los sufrimientos y las alegrías de la gente".
"Insisto: el tipo de relación que establezcamos con el otro definirá nuestro trabajo: si fallamos en este sentido, no podremos hacer bien nuestra profesión; a la inversa, si establecemos intercambios humanos intensos y ricos, encontraremos la fuente de nuestro material".
"Es importante tener el sentido de no saber. Es una cosa natural en un mundo cada vez más complicado, más nuevo".
"Los reporteros somos cazadores furtivos de otros campos, tenemos que sacar las cosas de otras ramas, de la sociología, la historia, la antropología... Tenemos que lograr que el lector sienta que el autor tiene una formación profunda".
"Inspiración, entusiasmo, es un fuego que con el tiempo se apaga. Si no estamos preparados para ese momento nos podemos perder. Hay que prepararse para ese momento ya. Leer, leer, leer. Interesarse".
"Muchos amigos que para mí eran los dioses de la profesión desaparecieron, nadie sabe dónde están. Ellos no se desarrollaban por sí mismos, no leían, no participaban en discusiones, pensaban que todo lo tenían en sí mismos".
"Si los periodistas nos limitamos a nuestros deberes cotidianos estamos perdidos".
"El comportamiento del reportero tiene que ser sencillo, sincero y humilde. La gente es muy susceptible ante la arrogancia. Nuestro interlocutor es primero un ser humano, no es nuestro tema, es alguien que tiene su propio mundo".
"Estoy contra las entrevistas agresivas. Prefiero que se cree una situación de confianza, quiero escucharlo si él quiere decírmelo".
"Nuestro oficio está lleno de misterios frente a los cuales no tenemos respuesta. Siempre empezamos de nuevo. Siempre estamos en una situación de aprendizaje. No hay maestros".
"Ahora se suele criticar a la televisión por transmitir tanta violencia, cuando más cruel ha sido la Biblia: en sus páginas se come a niños, se llama a matar a los enemigos, se queman casas, se sacan los ojos a los hombres. Los dueños de la televisión moderna no han inventado nada nuevo."

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