jueves, marzo 03, 2011

Melancolía

Hoy me he acordado de mi abuelo Joaquín, que nunca disfrutará del primero de sus bisnietos, pero que, afortunadamente, pudo hacerlo con el último de sus nietos. He encontrado la carpeta donde estaba esta foto y he sentido una punzada antes de abrirla. Pero cuando he vuelto a encontrarme con su sonrisa y su cara de pillo (ésa que nunca perdió a pesar de los años) he sentido una enorme paz y cierta alegría por haber podido compartir mi vida con él y por haberlo acompañado en sus últimos momentos, de los que ahora van a cumplirse un año.
No todas las despedidas tienen que ser tristes. Yo me siento tranquila y serena con su recuerdo y cada vez que lo evoco se me pinta una sonrisa en la cara. Le hablaré a mi hijo o hija de todos los que faltan y le contaré que Joaquín fue una persona vitalista, risueña y optimista. Tanto que en la víspera de su muerte, en la cama del hospital donde lo hizo, logró arrancarme una carcajada con uno de sus embustes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

me acuerdo de él todos los dias
mi abuelito